¿Qué es esto que estoy sintiendo en mi pecho?

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Honestamente tenía mucho miedo de verlo, los sentimientos de la última vez me dejaron en shock por muchos días y quería organizar bien mis ideas, la diferencia es que esta vez yo estaba en su ciudad y con el geolocalizador de las apps de ligue iba a tener poco tiempo para pensarlo, tenía que decidirlo ya antes de quedar como estúpido, aunque tenía un poco de paz porque en nuestro último encuentro le dije que vendría, así que tampoco sería una gran sorpresa.  LLegué al hotel, me instalé, no había abierto esas apps para nada, no quería topármelo aún sin antes tener un buen plan, además tenía hambre, quería cenar, bañarme y relajarme un poco. 

El hotel en el que me quedaba estaba muy precioso, los detalles modernos, la habitación llena de espejos de pared a pared, el closet enorme, el baño de cristales con un espejo en la regadera, las sábanas ultra blancas me hacían pensar que incluso estaba en otro país viviendo mi fantasía romántica , no pude evitar crear una historia en lo infinito de mi mente “El chico que dejó todo para ir en busca del amor verdadero” ¿qué clase de fantasía Sex and the City estoy viviendo? ¡Meh! Me bañé para quitarme el bochorno y cansancio del día, solo necesitaba agua fría cayendo por mi cabeza para dejar de pensar tonterías, buscar el amor, quién soy, Carrie Bradshaw, ¡no! ni siquiera escribo para una revista, soy más como Cindy la regia.

Por fin me conecté, y sí, ahí estaba, pensé que esta ciudad era más grande y que mi versión no premium me ayudaría a alejarme de su visibilidad, pues ya, hablamos, le hablé, me habló; ¡sorpresa, estoy aquí!, fue raro, no me esperaba esa respuesta, sentí que hubo molestia ‘porque no le avise’ pero sí le avise, entre el jugueteo de palabras y chingar como solamente yo sé, se me salió un -¿vienes?-, hubo un silencio de esos que se hacen eternos, de esos en que el ‘typing’ es una tortura porque no quieres una respuesta negativa, o una que no te esperas, esto fue lo que pasó: 

-Tengo sueño

-Aquí te duermes, junto a mi.

-Pero me voy a calentar

-No, no vengas a eso, ven a dormir y te abrazo.

-Jajajaja, vemos, bueno, ahorita voy.

-Andale, veñ. 

Pasó un buen tiempo, de hecho me quedé dormido, cuando desperté me di cuenta que no había mensajes, -no va a venir-, pensé. Pero, honestamente, tenía muchas ganas de verlo, de verdad, tenía muchas ganas de verlo, muchas, ok ya quedó claro. Así que volví a escribirle:

-¿Te quedaste dormido?

– Sí, perdón.

– No te preocupes, si no quieres venir o andas muy molido, mejor no vengas, ya nos vemos otro día.

– Es que no voy a estar en la semana, sí quiero verte hoy.

– Bueno, entonces vente y ya te quedas aquí conmigo, solo hay que dormir.

– Ya pedí el uber.

Me emocioné mucho, ahora sí era real, él vendría y pasaría la noche conmigo, estaba tan feliz ¿cómo se llama esto que estoy sintiendo en mi pechito? mi ritmo cardíaco se empezó a acelerar, se me nublo la vista un rato, como que no era consciente que lo vería, por un momento me cuestioné si esto era real, estaba a miles de kilómetros de mi casa, de mi ciudad, de la gente a la que le podría pedir soporte si esto salía mal, pero ¿qué podría salir mal? recuerdo que Fernando, uno de mis mejores amigos, me ayudó a tomar la decisión de hablarle, “el no ya lo tienes, qué más puede pasar”, es cierto tenía razón, eran dos opciones, dos cosas simples, si no lo veía pues ya, no pasa nada. Me llegó un mensaje:

-Ya estoy llegando, gordito. ¡Stop! me dijo gordito, me dijo gordito, así en diminutivo ¿qué es eso, qué significa, y si ni se acuerda de mi nombre? que horror, mi cerebro está colapsando.

– Bajo por ti, solamente respondí.

LLegó, todo fodongo como sabe, pero lo vi y quería morderle la cara, su sonrisa, sus ojos, su cara de sarcasmo, ¿por qué eres tan guapo, por qué, por qué? esas preguntas solo estaban en mi interior, me le fui encima, muy reservado, lo abrace y solo le dije -tu carita de sueño-. Que horrible ser de esta generación, la generación en la que no puedes mostrar demasiado afecto porque si no eres intenso, la generación en la que no puedes decir a alguien que lo quieres porque tiene dos semanas que lo conoces, ¡carajo! si eres una persona sensible como yo, sientes amor y cariño por las personas casi inmediato, ¿sabes lo difícil qué es contenerse para no parecer loco? incluso duele sentir algo por alguien y no poder sacarlo, es una bomba de contención tremendamente dolorosa, pero he aprendido a detenerme, he aprendido incluso a parecer desinteresado para no ser tachado de intenso, de ridículo, ¿por qué el amor es algo ridículo? ¡ridículo debería ser no sentir nada!, en fin. Subimos hasta la habitación, nos acostamos y nos abrazamos, nos pusimos al día, yo solo quería contemplarlo, solo quería verlo, me contó cosas del trabajo, puse mucha atención a todo, esta vez si quería que mi cerebro registrará cada detalle,  mi memoria es muy buena, tiene esa capacidad de crear memorias de imágenes y de sonidos para esa experiencia de ilusión que solamente yo puedo vivir en mi mente, así que estaba ahí, siendo feliz solamente contemplando lo hermoso que es él. No pude evitar lanzarme a sus brazos, quería sentirlo, no en un sentido sexual, sino en el plano amoroso, romántico pues ¡que oso!, sigo sintiéndome avergonzado por sentir algo, en fin. 

Lo abrace fuerte y seguimos platicando, este onvre siempre tiene sueño, siempre en la vida, además era tarde, así que de repente nos quedamos dormidos, fue mi turno de abrazarlo, y dormimos, entre sueños solamente le besaba la cara y lo apretaba fuerte, no quería que se terminará esta fantasía, ¡por dios soy tan feliz!, esto es todo lo que quiero en la vida, esta felicidad momentánea la quiero siempre, quiero sentir amor, quiero sentirlo siempre, quiero que él sea feliz, que seamos felices juntos, quiero ser feliz ¡pff!

Pasamos la noche juntos, hablamos, nos besamos, nos tocamos, simplemente pasó, al día siguiente cada uno siguió su camino, poco antes de que se fuera, desayunamos, era tarde, teníamos sueño y ni siquiera llegamos al buffet. No puedo dejar de lado mi millennialidad, le tome fotos, le hacía bromas, lo acosaba, que bonito este momento, pensaba todo el tiempo.

Llegó el momento de que se fuera, la magia poco a poco se desvanecía, ya no había luz en la escena y de repente todo se ponía sepia, ¿es este el final?  *carita triste* Pues simplemente nos despedimos, no tenía la más mínima intención de besarlo o de abrazarlo y él me jaló, me plantó un beso, así de la nada, yo solo me deje llevar, nos tomamos de la mano y solo se fue. 

Regresé a mi lugar, al café, a escuchar música y a pensar ¿esto es amor o solamente es una fantasía que me invente para alejarme de mi realidad? No lo sé, solo sé que hoy lo veré de nuevo pero eso ya se los contaré en otro capítulo, mientras tanto eleven una oración por mi, que el golpe de realidad no sea el más doloroso.

A. 

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