Pagué Tinder🔥 gold y solo tuve 1 cita en 3 meses

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La búsqueda del amor no se detiene, tengo más de 30 años, me despierto temprano y me irrita saber que tengo que levantarme para ir al trabajo en esta nueva normalidad que no tiene nada de nuevo y que se ha convertido en la misma rutina de hace dos años. Abrí los ojos y lo primero que vi fue a mi gato Gastón, me observaba con cara de ‘¿ya te moriste?’ sentí que me juzgaba o que tal vez tenía hambre y lo que quería era comer, para esa hora ya había maullado muy bajito varias veces, Gastón es mi segunda alarma, siempre que se me pasa la hora de levantarme él viene y se me queda viendo lo que eventualmente hace que abra los ojos, Gastón sabe mis responsabilidades, trabajo para él, soy su proveedor y también sabe mis pocas ganas de vivir a veces. Quizá por eso su insistencia de que me levante a trabajar. 

En fin, desperté como cualquier día… muerto por dentro, ¡ah no! ¿vea? Tenía como 3 semanas que había descargado Tinder, Bumble y esas apps que prometen encontrar el amor más allá de una acoston que puedes conseguir en grindr en 3 mensajes, porque ciertamente no hay nada más sexy que un algoritmo eligiendo de qué persona podrías enamorarte, casarte, tener hijos o formar una hermosa relación desastrosa que después se podría convertir en tu peor pesadilla. Se me hizo habito hacer swipe por las noches, me daba sueño e ilusión saber que alguno de estos perfiles podría ser ‘mi alma gemela’, volviendo a la rutina, revise las notificaciones de mi celular, había 1 de Tinder, ¿será este el mensaje de mi ser amado? *inserte meme de Maria de todos los Ángeles* No, no era el ser amado, era una oferta. ¡Obtén Tinder gold por $79! -Vaya-, pensé, -que barato puede ser encontrar el amor en estos tiempos-, para ser sincero 79 pesos me los gasto en cualquier tontería, en estacionar el auto o en unos chocolates, 30 días de Tinder Plus por la equivalencia de alegría aue me da un chocolate solamente 1 día.

¡WOW! Lo tomé, claro que sí, quería swipes ilimitados, también ver a quién le gustaba para poder elegir, qué tal elegir la ciudad en donde quiero aparecer, NO HAY FRONTERAS. Elegí mis mejores fotos y ahí estaba, siendo fabuloso en Tinder. Pasaron varias semanas y nada, hice muchos matches pero nadie me hablaba y algunos a los que yo les hablaba solo me dejaban en visto, parecía que el 90% de las personas que están ahí no están interesados en encontrar el amor; me sentí triste. Otra decepción fue ver los perfiles que me daban like, ¡uff! -¿Tan culero estoy que solo le gusto a estos?- Ok, ok, ese comentario fue despectivo, pero piénsalo todos tenemos ciertas expectativas, las normales, sin ser narcisista o exagerado. Quieres gustarle a alguien que también te guste, al menos de primera impresión, quizá alguien similar a ti, no sé. 

Otra semana más, ningún date, solo platicas babosas que no llevan a nada, me sentía parte de un anaquel en el que cualquiera elige el producto que está al lado porque quizá su empaque y nutrientes son mejores que los tuyos. Así me sentí varios días, entraba y salía, veía los likes, los superlikes, también empecé a darle superlike a los perfiles que me gustaban a ver si lograba llamar su atención, nada. Tal vez fue mala idea pagar una versión premium. Cambiaré las configuraciones del algoritmo, le daré like a todos los perfiles, super like a los menos indicados, cambiaré mi residencia, subiré fotos ligeramente sensuales, ¿qué tal sin playera? Algo casual que no se me vea la cicatriz o los ‘gorditos’ que me quedaron. ¡STOP!, ¿es esta la crisis de los 30 que tanto dicen? Se me va a secar la matriz, ay no.

Me alteré.

Decidí ser paciente, decidí estar en paz. Por fin pasé más de dos semanas hablando con alguien, un doctor, todo bien, perooooo, solo nos vimos 1 vez, en la noche, no cogimos, lo único que obtuve fue llenarme de pelos de su perro malcriado que no supo educarlo para que no se subiera al sillón, me mordió el brazo, me lleno de baba, hablé un rato con este dude, me tomé dos cervezas a ver si trascendía este date, nefasto. Me despedí, solo nos dimos un beso de despedida, honestamente sabía que no nos volveríamos a ver, no ‘hicimos clic’ se noto mi incomodidad y se notó que el dude estaba aburrido, solo me invito a su casa porque estaba aburrido, ni siquiera había intenciones de conocerme ¡ESTABA ABURRIDO! Fuck.  

Voy a cancelar esta cosa, cancelado quedé, pues sí cancelé, cancelé ese mes y me tomé un descanso, buscaré una forma más free de ‘hacer match’ quizá en tiempo real, el factor sorpresa también es interesante. No todo fue horrible, exagere. Resulta que si he seguido charlando con gente por ahí, solo que no se concreta nada, me sorprenden algunas cosas como el hecho de que la mayoría de las personas parece que se avergüenzan por conocer gente a través de aplicaciones, o creen que la mayoría de los que estamos ahí no buscamos nada serio ¿pooooor? ¡Caray! Hacemos muchas cosas mediante el uso de internet ¿por qué razón encontrar pareja no puede ser una posibilidad? También me di cuenta que hay muchos perfiles que solo son para coleccionar, es decir, no importa cuántos mensajes envíes, no te van a contestar. Y ahí estarán, puedes vivir con el hecho de que cuando te vieron les gustaste, pero por alguna razón decidieron que no querían conocerte. 

Las aplicaciones de ligue, sea cual sea, tienen grandes decepciones y otras situaciones que pueden tornarse divertidas, con el paso de los meses decidí relajarme, ahora más que buscar el amor me enfoco en la charla, en buscar intereses en común o sacar un tema de conversación para elaborar un dialogo, soy amable, hago preguntas y cuando alguien deja de responder por semanas no me enojo ni me pongo triste, porque al final de cuentas, es como conocer gente en la vida real, puedes compaginar con alguien, caerle bien o tal vez no y hasta ahí; dejaran de hablar o de frecuentarse. He procurado no tener conversaciones profundas sobre mi o mis gustos de primera impresión porque eso me genera tristeza cuando dejan de responder tipo -compartí algo profundo sobre mi, ahora te vas y te lo llevas ¿qué te pasa?- Ya sé, eso suena dramático y sí lo es, porque así lo siento. Pero poco a poco se me ha ido quitando ese sentimiento. La mala experiencia del date que tuve me enseñó a no ser ‘tan acelerado’ y darle tiempo al tiempo a la charla antes de decidir ver a alguien ‘face to face’ También noté que casi nadie lee las biografías, así que edite la mía, me concentré en dos palabras y una pista de lo que me interesa, lo demás seguro se lo mostraré a quién esté interesado en conocerme o dar un segundo paso como una cita. 

 Usar Tinder fue casi como la vida real, solo que antes de cruzarnos nos conocemos a través de una pantalla, en otro post les contaré cómo me fue ligando en la vida real (sí, también he intentado eso) ¡de nervios!

Xo.

A.

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