Atracón de media noche.

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Es más de media noche, justo hoy tuve la cita con mi bariatra para el seguimiento de mi tratamiento para comer mejor, no llegué a la meta que me propuse y eso me tenía lleno de ansiedad, sabía que no había bajado los 6 kilos que me propuse para este mes y no solamente eran esos 6 kilos sino las veces que durante ese mes me dió hambre emocional y comí de mas, no habían sido atracones como el de hoy pero si fueron momentos que me tragué las palabras en una rebanada de pastel o que comí carne por no poder calmar mis ganas de sexo, otra más me comí el enojo en un trozo de queso. Es evidente que tengo un problema, llevo años tratando aleatoriamente mi hambre emocional, no me da vergüenza aceptarlo.

Mi relación con la comida ha sido mala y también ha sido buena, la comida me ha ayudado a sanar, me ha hecho sentir feliz pero también me ha causado las más grandes de mis tristezas, recuerdo que sentirme lleno de comida me daba paz después de una pelea o después de enojarme con alguno de mis amigos, la vez que terminé mi ultima relación me comí una pizza grande de orilla rellena yo solo y sí, me sentía mejor porque estaba lleno, ya no me sentía vació, ese vació que había dejado el truene se había ido. Es es mi relación con la comida mala, yo sé. Soy gordo porque uso cualquier situación para comer, todavía hasta el año pasado (antes de ponerme de frente a este problema) mis reuniones sociales se trataban solo de comer, vamos a cenar, y si nos vemos por la tarde para comer, qué tal si celebramos tal cosa con una cena, hay un buffet, vayamos a almorzar todo lo que se pueda. Todo giraba entorno a la comida. Como si no hubiera comida no fuera a disfrutar de la reunión.

Obviamente no llegué a mi meta, no me puse triste, la doctora me conoce, sabe que tengo un problema con obsesionarme y ponerme metas, así que ella trato de calmarme. Me tranquilicé pero en la noche me dió hambre, me dió hambre emocional y pedí comida, no tanta, pero no era nada de la dieta, comí hasta sentirme lleno, hasta que me dolió el estómago, terminé de deglutir y tomé tanta agua como pude, después me subí a la báscula y me pesé. Pesaba lo mismo que en la mañana. Pero tenía paz, tenía esa paz de sentirme lleno de algo. Más tarde sentí un poco de culpa e intente vomitar, pero no lo logré, tenía mucho que no vomitaba, desde mi primera vez que bajé casi 50kg en menos de 6 meses, vomitaba después de comer, estaba obsesionado por ser flaco, odiaba ser gordo y lo mejor era vomitar, después dejar de comer hasta que fui a dar al hospital, pero esa es otra historia.

Después me senté en la orilla de la cama y le di vueltas a miles de pensamientos sobre este sentir, no debo ser tan duro conmigo mismo, me perdone por haberme hecho esto y me prometí mañana volver a empezar, estoy tratando de no obsesionarme con bajar de peso sino enfocarme en comer adecuadamente, con tener horarios, con hacer lo que dice el médico. Pero a veces me abrumo y pierdo, recuerdo que otras veces este tipo de cosas me derrumbaban, si era martes entonces toda la semana descontrolaba la dieta, ahora no, ahora son menores los estragos, si me pasa en una comida a la siguiente me repongo, si me pasa en un día en los 3 siguientes estoy bien.

Quiero decirte que si estás pasando por esto es necesario que busques ayuda como yo, nada de esto estuviera siendo posible identificar sino fuera por mi psicóloga y por el seguimiento con mi bariatra, también es importante decirte que los atracones derivan de una enfermedad mental y si estás teniendo más de 1 a la semana por un periodo de más de 3 meses es muy necesario que busques ayuda. Si necesitas hablar o algo así, también puedes escribirme a mi, recuerda que hay días malos y días buenos, mañana será otro día.

Te abrazo en la distancia.
A.

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