Aceptar el cambio, en la vida, en mi cuerpo.

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Sin duda la pandemia nos ha marcado a todos, siento que en general ha sacado lo mejor y lo peor de cada uno de nosotros, ha sido un cambio brusco en el cual nos enfrentamos a nosotros mismos, pasar las 24 horas del día contigo sin ninguna distracción como en la oficina debe tener cierto nivel de estrés, en mi caso así fue.

De alguna manera la única referencia que tenía de este estrés fue cuando me rompieron el corazón y me tuve que obligar a entenderme, hablarme y a curarme, pero no era el mejor recuerdo, eso de volver a mí solo porque me sentía roto y vacío no está nada bonito, así que no quería que esta fuera una mala experiencia, sí ya sé; afuera el mundo se estaba muriendo, la ciudad se estaba colapsando, la economía estaba o aún está en crisis. Pero adentro de mi casa, adentro de mi templo tenía la opción de hacer de esto algo que fuera relevante, durante algunas semanas (como les conté en mi post anterior) mi único refugio era la comida y ya sabemos que tengo un problema con mi compulsión por comer, así que eso traería consecuencias horribles que no quería. ¿Por qué? Como les dije llevo algunos meses en un proceso de mejora, en un proceso que me ha dolido mucho, que me ha enfrentado a las partes más oscuras de mí, pero no para repudiarlas, sino para entenderlas. Entonces, volver a la comida como una salida no sería mas que enrollarme en un espiral sin salida que me dejaría en el mismo lugar donde empezó todo.

Entonces me cuadré, elegí lo saludable, estar bien, elegí cuidarme, elegí conscientemente amarme. Cuidarme significó enfrentarme a mí, cuestionarme porqué estoy comiendo de más o por qué estoy siendo compulsivo con mi sexualidad, sustancias y medicinas, por qué, por qué, por qué. Así fue como me clave en mí, tuve que mirar hacía adentro, para ver toda la ‘porquería’ que me estaba lastimando. Al verme ahí, desnudo, sólo conmigo no tuve más que afrontarlo y tenía dos opciones; miraba hacía otro lado y lo ignoraba como había hecho estos 30 años o simplemente le ponía un alto y aprendía a negociar conmigo. ¿Adivinen qué elegí? Elegí negociar. Mi neurosis viene del control, de mis problemas de personalidad, cuando le pones un nombre es más sencillo, también por fin entiendes que la vida no son polos opuestos, no todo es felicidad o tristeza, entre una a otra hay una gran variedad de emociones que no suceden en una línea recta. Mi principal problema es que las estuve ignorando por tener sentimientos polarizados y no me daba permiso de sentir cada una de las emociones que hay en medio, las cuales no son buenas ni malas, simplemente son.

También, sin caer en cosas sumamente positivas me deje ir, me deje sentir, sentí el dolor, sentí la alegría, sentí la melancolía, sentí el amor, sentí la nostalgia, sentí, sentí y sentí. Como si fuera algo nuevo, cada emoción la sentía en mi cuerpo de manera distinta y después lo verbalice, al hacerlo mis emociones fueron reales y al ser reales las pude memorizar, al memorizar simplemente quedaron registradas para volver a ellas cuando fuera necesario dándome permiso de sentir y de negociar con mis sentimientos. Ahora es parte de mí, los cambios han sido constantes, mi cuerpo ha cambiado, la crisis más fuerte y existencial que he tenido es la baja de peso, no, no, no, no estaba listo para eso, porque ver ese cambio me deprimió, yo quería seguir siendo el super gordo forever, ahora ya no lo soy, solo soy gordo y ya. ¿me preguntaba si me van a dejar de querer, si soy un fraude, debo para de hablar de la perspectiva positiva del cuerpo, qué debo hacer? Fue duro porque fue circunstancia, yo solo empecé a comer mejor, a controlar la compulsión, a no comerme mis emociones, a hacer un poco de ejercicio, a tomar vitaminas y lo demás fue meramente circunstancial.

Respire profundo y tuve que reencontrarme con los métodos de los cuales hablaba hace 6 años, en los que hacía estos ejercicios como verme desnudo al espejo, hacerme fotos, tocarme, cerrar los ojos y tocarme para reconocerme de nuevo, redacté un speech nuevo sobre mí, en el cual no veía al ‘yo de antes’ como la peor versión, sino como la versión que me permitió llegar al lugar en el que estoy con amor, con mucho amor pero también con dolor. Ha sido más fácil ser sensible a los cambios, mi cuerpo cambió, mi vida cambió de un momento a otro; mi roomie se fue a vivir el amor y mi peor miedo me alcanzó; estar sólo conmigo. Mi trabajo cambió, todo cambió y en lugar de refugiarme en la comida o en las otras compulsiones que ya les conté, accioné, tome decisiones, afronte la realidad, me motivé y caminé hacía adelante porque la única opción que tenía era ser fuerte, lo suficiente para seguir de pie.

No voy a jugar a eso de que ‘ahora soy la mejor versión de mi’ porque, siendo honestos, no lo soy, solo me conocí y acepté mi lado más oscuro como es, la neurosis, la impulsividad, ser hiriente o ‘perra’ como solía decirlo, gritar, humillar o maltratar a alguien ya no era una opción, no quería cargar con eso, ahora tengo la opción de ser afable, de ser empático, de ser real, de ser honesto, de ser sincero, de impulsar, de motivar, de ser genuinamente sincero y sensible. Así que elegí aceptar los cambios y elegí la opción afable, elegí decir lo correcto, dar palabras de aliento, respetar las decisiones de los demás, elegí también cuidarme alejándome lo más posible de las cosas que sé que me lastiman y detonan en hacerme daño. Esto no quiere decir que es para siempre, cada día se trabaja en ello, cada día es un buen día para empezar de nuevo o continuar en donde me quedé ayer.

¿Tú qué vas a elegir hoy?

A.

PD. Me hice estas fotos con la intención de verme de nuevo, este es nuevo yo, este es mi cuerpo, esto es lo que soy.

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