Me enamore solo una noche como si fuera la última vez en mi vida.

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Quedamos de vernos para coger, según mi horoscopo esta sería una semana muy sexual, así que no dude en aprovecharla, pensé que me dejaría plantado o algo así y también tenía dudas porque en sus fotos de apps de ligue no todos se ven como realmente son, además el vato se veía como una fantasía; güero, alto, rubio, tatuado y gordo. Todo lo que regularmente siempre busco y nunca encuentro en esta fucking ciudad, después de las preguntas de rutina sobre gustos, fetiches y aficiones, llegó. Efectivamente el vato era una fantasía (creo que ya dije eso), pasó lo que tenía que pasar, todo bien, el caso fue lo que sucedió después.

Mi terapeuta me explicó que con algunas personas la química es tan fuerte que es difícil no sentir algo después del sexo o de cualquier situación en la que se compartan fluidos, efectivamente recuerdo que ya me había sentido así una vez, supongo que ha sido la única vez que me he enamorado. Enamorarse es una cosa compleja, pero aprendemos a vivir con las dosis de amor que te dan adrenalina, que te hacen sentir más allá que un simple encuentro sexual en el que eres solo un pedazo de carne para el otro y viceversa. Esa noche sentí cosas, quizá por todo lo que pasó; la charla, la risa, las fotos, fue como si viviera un romance de verano o algo más pero en una sola noche. Recuerdo que le miraba y le decía -¿de dónde saliste?, estas hermoso- y él solo respondía con bromas de que no era cierto.  Compartimos historias que duraron más que el sexo, historias sobre nuestras vidas, debo confesar que siempre me da miedo hablar sobre mi en estas situaciones así que lo dejé hablar a él; el vato era perfecto y quién era yo para no mirarlo mientras hablaba con su perfección. Le puse atención a cada una de las cosas que me dijo, a TODO y como es mi costumbre también hice preguntas; de dónde eres, qué haces en la ciudad, a qué viniste, a qué te dedicas, quería saber todo para poder atesorarlo. Pasaron varias horas, hasta que notamos que era más allá de la madrugada, no quería que terminará este momento y solo lo abrace como el niño que se aferra a algo que no quiere perder, pero sin verme obsesivo. Me quedé dormido un ratito y él me seguía abrazando, de vez en vez me echaba la pierna y me tocaba la cara, en un par de ocasiones (o tal vez más) abría los ojos y no mirábamos fijamente.

Se tenía que ir y no podía retenerlo, así que pensé -haré de esto algo más relevante y divertido aún- empezamos bromear, a jugar, tenía su cabeza entre mis piernas y empecé a vestirlo, hicimos una apuesta y finalmente mientras estaba en mi cama ahí medio desnudo le hice una insta, quería guardar ese momento como algo bonito, como algo que me diera la oportunidad de verlo forever y pensar en él. Se fué, nos despedimos con un beso y algunos mensajes de que llegó a su destino. 

Me tarde un poco en dormir, tenía la cabeza revuelta y el corazón aún más, me preguntaba si las circunstancias fueron adecuadas, qué pasaría si nos hubiéramos conocido en otro momento, si nos hubiéramos enamorado, si esto no fuera más que una noche, deseaba que las circunstancias fueran otras, que viviéramos en la misma ciudad, que en lugar de sexo fuera una cita, una cena, unos besos, que en lugar de esto fuera amor, hasta que me quedé dormido. Entonces desperté y lo primero que hice fue pensar en él, ¿por qué estoy pensando en él, si ya pasó? Porque soy de piel y porque sí, también siento, entonces me senté en la cama mientras me daba el sol, mientras tomaba café solo le puse play a una rola y me solté a llorar, me permití sentir, me enamoré por una noche y al día siguiente se me rompió el corazón, porque así es el amor ¿verdad?

A.

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