Breve ensayo sobre el amor millennial.

4/23

Estaba en una reunión con mis amigos más cercanos, el brunch como decidimos llamarlo, el brunch mensual, ese en el que nos juntamos para platicar de «nuestras cosas», como buenos millennials educados por «Sex and the City» cada uno tiene rol establecido y un perfil asignado. En esta versión moderna de esa serie estamos involucrados hombres y mujeres de todas las preferencias sexuales y con distintas necesidades, me saltaré la presentación de cada uno de los personajes para hablar directamente de una queja común en todos nosotros, el amor.

Si bien todos tenemos nuestros conflictos personales, cosas que con las que batallamos y que no son propiamente nuestra responsabilidad pero que al final están ahí, somos este cruce generacional entre querer una relación estable y bonita (como la de nuestros padres) y la libertad que le fue otorgada a nuestra generación y digo libertad en todos los sentidos, desde la digital hasta la personal. Queremos una relación estable pero no queremos tener que rendirle explicaciones a ese alguien con el que deseamos estar.

Nos han tocado historias de todas, el dude que ya no respondió o la morra que solo sale con nosotros porque tenemos coche, ni que decir el que nos enamoro para solamente cogernos, o qué tal el vato que también salió con dos de nosotros al mismo tiempo y que terminó siendo un desastre. Hablo en plural porque al final de cuentas los problemas de mi circulo de amigos han sido míos en algún momento de la vida. No quiero ponernos en modo víctima pero en parte si hemos sido víctimas del amor millennial aunque también hemos sido perpetradores de otros, sería muy injusto no mencionar esa vez en la que simplemente no salimos con el dude que siempre nos trato bien o estaba al pendiente o la morra que nos bajo la calentura para después darnos cuenta que estaba loca y no olvidarse de aquella vez en la que olvidamos cosas en el departamento de un vato y estuvimos a dos de meternos a su casa, cual delincuente juvenil.

Hemos probado de todo, relaciones distancia, relaciones cercanas, amores prohibidos, amores virtuales, amores que duelen, amores compartidos y también, TODOS, o casi todos… aún así seguimos FRACASANDO.

Me invade la preocupación, estamos cercanos a los 30’S, no tengo una relación estable pero a veces dudo de querer tenerla, mis amigos también rondan por ahí, quiero estar con alguien y estoy seguro que alguien quiere estar conmigo pero no queremos pagar el precio y tampoco queremos equivocarnos creo que el ‘no queremos’ mas fuerte es el ‘LASTIMARNOS’. No quiero que el amor duela, no quiero sentirme ansioso y tampoco quiero sentirme no querido o que no le importo a alguien.

Si bien he aprendido a no depender de nadie, he aprendido a no sentirme solo porque realmente estar conmigo es algo muy bonito, la neta. Pero quiero también invitar a alguien a mi casa y por casa me refiero a mi corazón. Amar es bonito, pero amar siendo correspondido es aún más bonito.

Entonces me pregunto ¿cómo se puede amar bonito si no estamos en la misma dirección, qué será de nuestra generación, qué será de mi y del amor?

Cuéntame en los mensajes, cómo es para ti el amor.

A.

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